jueves, 5 de septiembre de 2013

Carta a una abuela

El pelo blanco, con reflejos plateados, los ojos verdes que transmiten vida, la mirada cansada, la tez blanca, las marcas de la vida, que llaman arrugas, pero son marcas, representan lo que has vivido, reído, enojado, emocionado, llorado, disfrutado. Esa piel fina, ese movimiento lento que transmite ternura. El cariño incondicional que siempre has tenido con tus nietos. La paciencia, las veces que has tenido que tolerar nuestros enfados adolescentes, que no entendían tu entrega, tu bondad, tu amor, que hacía que siempre aguantes. Han pasado los años, y es ahora cuando te entiendo, ya soy un hombre, no soy mas ese niño que recuerdas, con el que pasabas largas tardes de cartas, han pasado mas de siete años de mi última visita, ahora soy un preso de la distancia, que impide que pueda darte un abrazo. Créeme cuando te digo que no deseo más nada en este mundo que darte un abrazo, oír esa carcajada especial que te caracteriza, poder ver esos ojos verdes inundados de emoción por ver a tu querido nieto, esos ojos que iluminan, esas manos que con solo tocar, abrazan. Te quiero, siempre te lo he dicho, y siempre más que el día anterior. Así que espérame abuela, espera mi visita, que pronto será, tú no te rindas, que estoy seguro que te sobran fuerzas. Tienes bisnietos aún por conocer y que seguro querrán conocerte. Has sido siempre una mujer fuerte, y el tiempo pasa, lo sé, pero dentro de ti vive la misma mujer de siempre. 

Sé que los recuerdos se escapan, no quieren quedarse, luchan contra el tiempo, y terminan partiendo, volando con el paso de los años. No te preocupes abuela, sé que no te gusta olvidar, que te entristece, pero el corazón no entiende de recuerdos borrados, el corazón guarda todos los momentos, y estoy seguro que allí me recuerdas más que nunca. Nuestras partidas de cartas, nuestras peleas, nuestras risas. No estas sola abuela, estas conmigo, no me ves, no me puedes abrazar, pero estoy allí, contigo, es mi corazón el que oyes, todos los días. Espérame abuela, espérame, que te prometo que llegaré.."

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miércoles, 24 de julio de 2013

Todo lo que ELLA me da


Ella siempre me ha querido cambiar, desde el principio, aunque yo pensara que fuese imposible, que no era necesario, o porque en el fondo no quería cambiar, y finalmente le he tenido que dar la razón, porque con el paso del tiempo lo ha logrado.
Poco queda en mi memoria de mis primeros momentos con ella, aunque lo poco que recuerdo son momentos de aprendizaje, de felicidad y de hablar de cosas simples. Recuerdo que cuando estábamos empezando, todos los sentimientos, sensaciones y vivencias eran extremos, o por lo menos así me los hacia sentir ella, no había término medio, las cuestas eran muy difíciles bajo mi punto de vista en ese momento, y las bajadas eran de un riesgo y una velocidad extrema, pero a su vez altamente gratificantes. Era como tener una lancha de alta velocidad pero sin timón, se podía correr pero sin tener muy claro el rumbo a seguir. Y tampoco existían cuatro estaciones, era simplemente verano o invierno. Era la época de las quimeras que creíamos imposibles, sueños que se convertían en unas verdaderas utopías.

Luego de un tiempo acepté que tenía mucho que aprender de ella, que me iba a dar momentos felices, dulces, amargos, tristes, de los que yo tenía que aprender, con los que tenía que convivir. Pero estos altibajos que ella me ofrecía eran totalmente necesarios para de una forma u otra valorar lo que se tiene. En algunos momentos creía que esas subidas y bajadas acabarían conmigo, pero ella siempre encontraba la forma de darme fuerzas, de indicarme el camino, de decirme: ¡Levántate! Y sigue adelante, ¡No te rindas! ¡Tú eres capaz de todo lo que te propongas! Esas frases volaban libremente por mi mente gracias a que ella me las repetía todo el tiempo y se encargaba de que en todo momento las recuerde.

A veces me preguntaba: ¿Por qué a mi? ¿Por qué tengo que ser yo precisamente el que tenga que luchar tanto? Y ahí estaba ella, siempre, enseñándome el por qué, diciéndome: —No estas solo, sé paciente.

Gracias a ella, cuando veo que sube la marea no me agobio tanto como antes, porque ella me demostró que al día siguiente vuelve a bajar y que no tengo nada de que preocuparme. Que si la marea se ha llevado hoy las caracolas que tanto me gustaban, mañana las traerá de vuelta.

Ella siempre me daba un motivo para sonreír, me demostraba que por más duro que sean los momentos, siempre existe ese motivo, a veces es difícil encontrarlo, pero me aseguraba que ahí estaba, delante de mis ojos. En algunas ocasiones era dura conmigo, y yo no entendía por qué se comportaba así, pero luego, cuando me daba lo mejor de sí, me hacia ver que lo fue porque no tenía otra opción, porque quería abrirme los ojos.

Ella me demostró que aunque en el mundo hay personas muy grises hay otras que no paran de brillar. Que me tengo que nutrir de esas personas, que lo que resta no suma, por eso a veces es mejor quitarlo de la ecuación.
Ella me demostró que lo más valioso que tengo es mi tiempo, que justamente por eso, lo mejor que puedo dar a alguien es tiempo, a valorar cuando una persona me da el suyo, porque me esta entregando algo que nunca más recuperará.

Ella me demostró que tener miedo nos es malo, justamente lo malo es no tenerlo, porque en ese caso es porque seguramente no estemos haciendo nada.

"Ella me enseñó que no hay ni victoria ni derrota en el ciclo de la naturaleza, hay movimiento".

Ella me enseñó que puede haber un universo dentro de la sábanas frías, que puede caber el cielo en un abrazo y que el mejor afrodisíaco es el amor. Me enseñó que nos pasamos el tiempo buscando, y cuando encontramos lo que queremos nos quejamos porque no podremos seguir buscando. Ella es la única que sabe lo que ha sufrido mi alma.
Ella me enseñó a simplemente dar, sin esperar nada a cambio, porque nos libera de la espera, de la comparación inevitable de lo que di con lo que el otro me da, a dar porque si, sin más, y disfrutar simplemente de eso.

Ella me enseñó a esperar para decir "te quiero", a no usar fácilmente esas palabras, porque llegamos a un punto que se utilizan con demasiada facilidad y parecería que fuese un sentimiento frívolo, fácil de conseguir. Me enseñó que algunas veces las palabras no llegan al papel, porque tenemos un borrador dentro nuestro pero no nos atrevemos a pasarlo en limpio para dárselo al resto de personas. Se puede tener un sentimiento intenso pero no sirve de mucho si no lo transmitimos, si no lo soltamos a los 4 vientos.

Ella me enseño que se puede regalar una noche, pero los días son más difíciles de entregar, y que puedes acostarte acompañado pero amanecer solo.

Estoy seguro que un día la perderé, porque esto no puede durar para siempre. Pero la dejaré estando seguro que hice todo lo que pude, intenté todo lo posible y hasta lo imposible, camine todos los caminos, disfruté de todos los amaneceres, sin excepción.

Ella no tiene nombre, porque cuando digo "ella", simplemente me refiero a la vida.
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lunes, 24 de junio de 2013

El amor ¿Buscar lo parecido o encontrar lo diferente?


Hace varios años he oído una reflexión muy interesante sobre las parejas y el amor. Siempre me ha parecido muy acertada y a la vez muy sencilla de entender, y por este motivo me gustaría compartirla en mi blog. Mantendré la gramática original para no cambiar en un ápice lo que el autor quería transmitir.
  
"..Nos gastamos más de la mitad de la vida buscando a alguien que se parezca tanto a nosotros para que nos lo llevemos a casa y podamos empezar una especie de aventura sentimental, siempre decimos —tiene que ser igual a mi —como si nosotros fuésemos la gran cosa. De repente a uno le pasa, que después de un rato de tratar de conseguir a una gente así, uno descubre que después del tiempo, ella sale de la habitación, saca la cabeza y dice —noche —y uno le contesta —día —porque sí nada más. Uno dice —blanco —y ella contesta —negro —a uno le gusta el fútbol, a ella le gusta el béisbol, entonces uno comienza a cometer errores, uno trata de largarse del lugar, voltea a ver, y se supone que tendría que estar, pero se largó antes que nosotros.
Uno va, y busca por la vida un nuevo camino, entonces uno se busca una mujer que se parezca mucho a nosotros, una que le guste el fútbol también. Y se consigue a una chica que le guste el fútbol, y ella se consigue un tipo que le guste el béisbol, y cada uno emprende su nuevo camino.
A mi me pasó, y era impresionante cuando empecé a salir con esta chica porque yo decía —hoy tengo ganas de ir al cine —y ella me decía —es justo lo que estaba pensando, yo también quiero ir al cine. Íbamos a un bar, yo pedía un trago, decía —a mi me da un tequila por favor —y ella decía —yo también quiero un tequila, me encanta el tequila. Entonces se convierte todo, y se convirtió todo, en algo tan maravilloso, tan organizado y tan perfecto, que me bastaron 14 días para aburrirme totalmente de aquella mujer.
Mientras por el otro lado, la que se fue con el beisbolista estaba padeciendo la misma historia, solo que ella aguantó un poquito más que yo, aguantó 15 días.
Al día número 16, nos llamamos por teléfono, nos citamos en un café, charlamos por un rato, y llegamos a la maravillosa conclusión que para ser amigos es  importantísimo ser bastante parecidos y afines, pero para ser amantes y amarse no hay nada mejor en el mundo que ser distintos.."
 
En cuanto al título de este post, podríamos pensar que es una simple pregunta, pero no es así, las parejas de palabras están elegidas conscientemente, ya que lo parecido se "busca" y lo diferente se "encuentra".

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viernes, 24 de mayo de 2013

Sentar cabeza. ¿Utilizamos correctamente ésta expresión? Definición dentro de la globalización


Es habitual oír a la gente utilizar la expresión "sentar cabeza" en ciertas ocasiones con una certeza inquietante que por lo menos a mi me hace reflexionar. ¿Se relaciona la expresión con una etapa de la vida en la que se consigue una estabilidad emocional, laboral o económica? ¿A formar una familia? ¿A tener hijos? ¿O al echo de haber cumplido o dejado atrás etapas relacionadas con la juventud?. Pero, ¿quién define esas etapas? ¿Quién confirma a modo de norma que determinada etapa va ligada a la juventud?
Evidentemente, si hacemos lo que hace todo el mundo, y no es ir a la biblioteca -que sería lo correcto- sino buscarlo por internet, podemos encontrar definiciones de la expresión tan escuetas como: "Hacerse juicioso o reflexivo"; "Cambiar el rumbo de una vida alocada a una vida más tranquila", o definiciones más extensas explicando el origen de la expresión en la ganadería. Está claro que si fuera tan simple, no tendría margen para mi reflexión, y no es éste el caso.
Para comprender dicha expresión me gustaría contar parte de mi propia historia y así utilizando mi ejemplo - que es el que conozco- intentar llegar a una posible conclusión.

San Carlos de Bariloche
Soy Argentino, y a mis 34 años tengo dos migraciones sobre mi espalda. Dicho así, parecería que fuesen una carga, pero todo lo contrario. Hasta los 23 años viví en San Carlos de Bariloche, una ciudad en la Patagonia Argentina - que por cierto, recomiendo visitar porque es muy bonita - en ese momento decidí migrar a España, concretamente a Castelldefels cerca de Barcelona, en donde viví algo más de 10 años. Hace unos meses decidí migrar por segunda vez, esta vez hacia Reino Unido, donde luego de un paso fugaz por Londres, terminé en Cardiff, Gales, donde vivo actualmente. Al conocer otras culturas, otras formas de actuar o pensar ante un mismo problema o situación, otra idiosincrasia. Pronto me di cuenta que en la diversidad está el verdadero crecimiento, ya que nos lleva a un intercambio de conocimientos fuera de los cánones marcados por la sociedad en la que vivimos.

Cuento todo esto, porque llegados a este punto, es cuando me he dado cuenta que la definición de "sentar cabeza" es mucho más amplia y difícil de asociar a una etapa de la vida en concreto de lo que me imaginaba.
Esta "estabilidad", llamémosle así por el momento, ¿cuando se produce? ¿Qué hay que hacer para mantenerla? ¿Cómo se llega? ¿A partir de que punto deja de ser estable un proyecto, una idea, una experiencia, una vivencia, para convertirse en una locura o una irresponsabilidad? Y ese concepto de "locura", ¿quién lo define? ¿Aquellos que lo consideran imposible? ¿Aquellos que piensan que hay que asumir demasiado riesgo? ¿Aquellos que creen que el sacrificio es muy grande? ¿Aquellos que piensan que no es el momento adecuado? ¿Aquellos que dicen que ya no tienes edad para eso? ¿La sociedad? ¿Tu familia? ¿Tus amigos? ¿O eres tú? ¿Acaso los visionarios no son simplemente personas que ven un proyecto o un posible crecimiento personal donde otros ven esa temida "locura"?

"Quien no encaja en el mundo, está cerca de encontrarse a sí mismo" Hermann Hesse

Con el tiempo aprendí a ser yo. A hacer lo que me dicta el corazón. Aprendí a no intentar cumplir las expectativas que los demás tienen sobre mi, sino a cumplir mis propias expectativas. Aprendí que no siempre la gente se alegra de tus éxitos o se entristece con tus fracasos, que muchas veces ven el resultado de tus decisiones sin conocer los sacrificios que has tenido que realizar. Aprendí que el físico atrae pero la personalidad enamora. Aprendí que los prejuicios no sirven de nada, solo sirven para perder la oportunidad de conocer gente muy interesante. Aprendí que cuando se quiere se puede. Aprendí que en la tenacidad, el sacrificio, la empatía y la positividad esta el secreto del éxito. Aprendí a no esperar nada de nadie, porque esperar siempre duele. Aprendí que los amores pueden terminar en una noche. Aprendí a no entrar en un tren sólo porque otros entraron. Aprendí a escuchar a todos pero a la hora de la verdad decidir sólo. Aprendí a creer en mi mismo sin llegar a ser arrogante, conociendo mis limitaciones y sabiendo que puedo mejorar. Aprendí que una derrota es una victoria encubierta. Aprendí a reír cuando estoy triste. Aprendí que nadie puede hacerte sentir inferior o infeliz sin tu consentimiento. Aprendí que los problemas no son eternos. Aprendí a primero dar si quiero recibir. Aprendí a pedir ayuda si la necesito. Aprendí que la agresividad no lleva a ningún sitio, y que por lo general oculta una inseguridad. Aprendí que tengo más preguntas que respuestas. Aprendí que cuando uno cree saber todas las respuestas, la vida te cambia las preguntas. Aprendí que a veces el que arriesga no pierde nada, y perdiendo también se gana. Aprendí a desaprender lo que no me hace falta saber. Aprendí que no sabemos de lo que somos capaces de hacer hasta que no tenemos otra opción que darlo todo.

Puede parecer que me estoy alejando de la definición de "sentar cabeza", pero no es así. Justamente mi idea es sumar todo esto a la posible definición de la expresión para que a la hora de utilizarla seamos más selectivos y comprendamos todo lo que ésta conlleva.

Mis propias decisiones, a veces acertadas, otras veces erróneas,  a veces apresuradas, y otras veces meditadas durante mucho tiempo, me han ayudado en cierta medida a construir un camino de aprendizaje, pero ni mucho menos fácil, de hecho he tenido que asumir un alto precio por mis decisiones, como llevar cinco años sin ver a dos de mis hermanos, dos años sin ver a mis padres, doce años sin pasar unas fiestas de Navidad en familia o perderme el crecimiento de mis sobrinos, aquellos que alguna vez tuve durmiendo sobre mi pecho, y ahora entre una visita y otra pasaron a ser adolescentes. De vez en cuando me pregunto si el crecimiento emocional o el aprendizaje basado en las propias experiencias es directamente proporcional al sacrificio que uno tiene que realizar para adquirirlo.

"Un día tu vida pasará delante de tus ojos. Asegúrate de que valga la pena verla"

Algunas personas dirán que no tengo nada, otras en cambio dirán que tengo mucho y a otras directamente no les importará lo que tengo. Llegados a ese punto de equilibrio, acaso no estaríamos más cerca de lo que podríamos llamar "sentar cabeza"? No importa cuando llegues a ese punto de equilibrio, no hay una escala ideal, tu entorno puede llegar a decirte cuando "deberías", pero piensa que solo te incumbe a ti, que la escala te la marcas tú. No te quedes en un sitio solo porque es más fácil vivir allí, quédate donde te sea más fácil ser feliz. Y no te arrepientas de lo que haces, de todo se aprende, arrepiéntete de lo que no haces; y no digas que algún día lo harás, hazlo ahora, hoy.

"Se trata de vivir mejor el presente sin la ilusión de que el futuro pueda ser controlado"

Hay un dato curioso sobre esta expresión, me ha resultado imposible encontrar alguna definición, por escueta o extensa que sea, que la relacione con ser feliz. Da que pensar, no?

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martes, 5 de febrero de 2013

¿Cuál es el precio de la ignorancia?



A medida que pasan los años, me voy dando cuenta – en contra de lo que yo creía – que cada vez sé menos, siempre me han dicho que con el paso de los años uno se va haciendo más sabio, pero sucede todo lo contrario, a medida que uno va adquiriendo nuevos conocimientos y teniendo nuevas experiencias, se va dando cuenta que hay muchísimas cosas por aprender y que uno no sabe. Esto significa, que comparándonos con nosotros mismos hace unos años evidentemente aumentamos nuestros conocimientos, pero en términos absolutos lo que sucede es que somos algo menos ignorantes – o eso creemos - aunque ignorantes al fin.

Paradójicamente la sabiduría adquirida con el paso del tiempo, nos ha servido para aumentar nuestra capacidad de darnos cuenta o de percibir la dimensión de nuestra ignorancia, y en consecuencia la sensación de que somos más ignorantes, no más sabios.

La ignorancia se utiliza en muchas ocasiones como un término peyorativo, pero todos somos en cierta medida ignorantes, aunque ignoramos diferentes cosas, y la verdad es que existen infinitamente más cosas que no sabemos en proporción con las que conocemos, por lo que en lugar de un término peyorativo tendría que ser una palabra común que nos defina.
También es verdad que la utilización de éste término es inversamente proporcional a la percepción de nuestra propia ignorancia, cuanto menos percibimos su dimensión, más lo utilizamos peyorativamente, pero eso sería un debate diferente y largo de comentar.

"Hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse" François de la Rochefoucauld (1613-1680) 

En infinidad de debates, ha surgido este tema, el precio que tiene la ignorancia o lo que estamos dispuestos a invertir en conocimiento – teniendo en cuenta que la inversión no se realiza solo con dinero, también se puede invertir tiempo – y en la mayoría he llegado a la conclusión que hay mas predisposición a invertir en cosas materiales o tangibles que en el propio conocimiento, como si fuera más importante “tener” que “ser”. Esto me hace acordar a una publicidad muy conocida que decía “nos es lo que tengo, es lo que soy”, que la gente la repetía con frivolidad, porque era – según ellos - una definición trivial que no hacía falta recordar porque la gente la sabe de sobra, pero en la práctica creo que no es tan trivial. Es como cuando se habla de la diferencia entre la teoría y la práctica, todos lo sabemos, pero no todos lo aplicamos.

"Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber" Benjamin Disraeli (1766-1848)

La ignorancia por sí sola no es mala, es algo con lo que convivimos y que nos hace tener inquietudes y ganas de aprender, el problema está cuando uno está cómodo dentro de su propia ignorancia y no tiene intención de cambiar, en ese caso suele estar convencido y muy seguro de su actitud, justamente porque el problema es la capacidad de percepción de su realidad. Un ejemplo de esta actitud se pone de manifiesto en la adolescencia cuando se está seguro de todo sin percibir la falta de conocimientos que se tiene y al mismo tiempo enorgullecerse de ello. Este es un ejemplo claro, no quiere decir que suceda solo en ese caso, porque sucede en todas las edades.

Para terminar, me gustaría que los que leen el post se imaginen a un anciano muy sabio, estoy seguro que la gran mayoría se lo imaginará callado, hablando poco y diciendo mucho, justamente porque le da mucha importancia a la escucha activa y aún siendo muy sabio está predispuesto a escuchar y a seguir aprendiendo lo que otra persona le pueda enseñar; y seguramente que si le preguntáramos si se considera sabio, la respuesta sería negativa.

Aprender, aprender y aprender de los demás, demostremos más nuestra ignorancia que nuestros conocimientos, así seguro nos irá mejor.

"No sabemos ni un cienmillonésimo de nada"  Thomas Alva Edison (1847-1931)

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viernes, 4 de enero de 2013

Fórmula para olvidar todos los problemas durante cinco minutos


¿Cómo podemos olvidar todos nuestros problemas durante 5 minutos? Estoy seguro que haciendo cosas como la del video; en donde se puede ver la terapia de relajación que se le practica a un bebé. Es impresionante como en una pequeña bañera con agua tibia, un grifo abierto y una personita de 3,5 kilogramos se pueden encerrar tantas emociones y tanto cariño.

El video no necesita muchos comentarios, pero deja claro que las cosas verdaderamente importantes y que provocan en nosotros las mejores emociones, no ocupan mucho lugar ni necesitan de muchas cosas materiales.




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