domingo, 24 de agosto de 2014

¿Pre programados para el AMOR?

En un mundo en donde el ajetreo diario no nos deja tiempo para nosotros, en donde tener la oportunidad de “sentir” parece un lujo; un mundo en el que los sentimientos, las emociones, las sensaciones, son síntomas de vulnerabilidad; un mundo en el que la gente crea barreras para sentirse a salvo porque cree que mostrarse vulnerable es un síntoma de debilidad, cuando en realidad toda persona que es capaz de mostrarse vulnerable lo que en realidad demuestra al mundo es su fortaleza, ya que está tan segura de su equilibrio emocional que no teme mostrarse tal y como es, sin miedo a que la juzguen; un mundo en donde las personas altruistas o con un alto sentido de humanidad son admiradas pero no imitadas; en un mundo en donde las personas que quieren simplemente crecer e iluminar otros caminos sin ambiciones materiales son vistas como “románticos” de la vida.

En ese mundo, también pasan cosas mágicas, inexplicables, encuentros o momentos que nos descolocan, que nos hacen plantearnos nuestra propia existencia, momentos en los que pareciera que el universo confabula de una manera que desde lo racional, en la mayoría de casos, no tiene sentido. Y casi sin darnos cuenta, allí nos encontramos, sintiendo una conexión con otra persona que no podemos explicar a nadie, y mucho menos a nosotros mismos. En este mundo nos han enseñado que esa “atracción” la debemos llamar “amor”. Pero inevitablemente, llegado el momento yo me pregunto: ¿Qué es el amor? ¿Qué es para ti el amor?

Muchos son los casos que creen conocer lo que es el amor, porque han tenido diferentes relaciones personales, y las sensaciones que han tenido al vivirlas han hecho que el concepto que tienen del “amor” sean justamente “esas sensaciones”. Pero lo curioso, que llegado el momento de encontrarse con esa persona que te descoloca, porque las sensaciones y emociones son como una montaña rusa, porque nunca has experimentado nada que se le aproxime en lo mas mínimo independientemente de tu edad, justamente en ese preciso instante, te das cuenta que supera cualquier concepto que puedas tener anteriormente del amor, y es cuando te replanteas el significado.

Por una parte tengo claro que para que una relación funcione, se tienen que dar como mínimo tres circunstancias: que te atraiga la forma de ser y personalidad de la otra persona, que te atraiga físicamente, y por último, pero no menos importante, que se encuentren en el mismo momento de la vida; no sirve una sola circunstancia si no se tiene el resto.

Releyendo el párrafo anterior, puede parecer muy básico el concepto, evidentemente hay muchísimos más matices, pero eso es lo que nos han enseñado de pequeños y por lo tanto estamos pre programados de esa manera. Aquí es donde se genera nuestro descoloque, ¿qué sucede cuando nos encontramos con esa persona que rompe todos nuestros esquemas? ¿Qué sucede cuando experimentamos emociones que se encuentran fuera de los conceptos del amor que tenemos pre programados?
Ese es justamente el momento mágico, en donde tenemos la sensación de que el universo coloca todas las fichas de una manera exacta para que todo encaje, no se puede explicar, no intenten hacerlo, porque querer explicarlo sería desde lo racional, y justamente el momento o el “encuentro” es de todo menos racional. En ese preciso instante te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con la otra persona, pero sin condiciones, sin pedirle nada a cambio, simplemente “dando” amor. Todo encaja de una forma fuera de lo habitual, “anormal” podríamos decir si llamamos “normal” a lo que tenemos pre programado. Llega en el momento justo, sin avisar, en el momento en el que ya hemos aprendido a ser felices solos, así la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad.

Un gran amigo, una vez me dijo: “Cuando hay una atracción, en muchos casos disminuye con el paso del tiempo por una cuestión natural, química mejor dicho, pero cuando hay “admiración” ya no hay vuelta atrás”.

No comprendes como se ha dado todo para que finalmente tu camino se cruce con el de la otra persona, la conexión entre ambos supera todas las barreras, la física y la espiritual, notas que vuestras almas se entienden a la perfección y que puedes ser tú mismo, sin miedos, independientemente de las circunstancias, las cuales en algunos casos creemos que son de una determinada manera para ponernos a prueba, para comprobar ese “amor”, pero el universo NO las puso allí como un obstáculo a superar ni para que sean una prueba de amor, está seguro que la conexión que hay supera toda circunstancia, las puso allí para hacernos crecer, individualmente.

“Harías cualquier cosa por esa persona. Cuando uno quiere de verdad a alguien está dispuesto a hacer lo que sea, no mide lo que recibe, sino que da, y cuando das haces feliz a la otra persona, y tú te sientes feliz por dar y ver que logras hacer feliz a la otra persona. Ésa es la clave. Si pones a la otra persona primero y te preocupas por satisfacer sus necesidades, sus aspiraciones, si de verdad te entregas, ocurren milagros. Una pareja nunca puede ir mejor como cuando los dos se comprometen a satisfacer las necesidades del otro”. Javier Iriondo en el libro “Un lugar llamado destino”.


Tal como dice mi amigo Javier en su libro, el secreto reside en “dar”, y una parte de esa conexión mágica que tenemos con la otra persona es darnos cuenta o sentir que lo único que queremos es “dar”, que nuestra pareja sea feliz, sin ninguna sensación de posesión, justamente todo lo contrario, el amor es “libertad”, es recorrer un camino juntos pero sintiéndose libres en todo momento, en donde los sueños se complementan, no se reemplazan, bailando juntos al son de la vida.

Llegados a este punto, tengo claro que ojalá todo el mundo pueda experimentar en algún momento de su vida, esa mágica conexión, esa sensación que está fuera de todo lo que tenemos pre programado, nos descoloca sí, pero para colocarnos en un lugar mejor, en un lugar en donde los sentimientos nos hacen crecer,  en un lugar de luz, en un lugar mágico que da más sentido a la vida, un lugar al que llegamos con un billete solo de ida, porque una vez que llegamos allí, nunca más volvemos a ser los mismos.

El hombre no puede bañarse dos veces en el mismo río, ya que la segunda vez ni el agua que trae el río ni el hombre son los mismos”.


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6 comentarios:

  1. Muy bello mensaje, .. El amor lo es todo en esta vida, por amor estamos aquí en la vida, lo único real y verdadero que nos forma , conforma y sostiene , pero con tantas programaciones y etiquetas y como nos percibimos , lo distorsionamos
    Que es el amor de pareja? cierto una atracción, se puede dar espontaneamente, libre y sencilla pero si no se tiene la madurez emocional y espiritual se va distorsionando en sencillez y plenitud y se va deteriorando
    puede que duren pocos, varios años o toda la vida , pero no en esa sensación de plenitud equilibrio y armonía, pocas almas logran esa bella y sagrada conexión en donde sus dos almas se entregan con su libertad interior sin posesión , control o dominio, con el total respeto a su manera de ser actuar y pensar , solo en un continuo aprender a través de su compañero , se convierten entre ellos en una fuente inagotable de inspiración y superación
    se dan con naturalidad , y sencillez como la flor da su perfume, y con ello se dan en su entorno y en quien los rodea son luz.
    Que bello pero para llegar a ese encuentro que el universo los une en la misma frecuencia hay que trabajar primero en nuestro interior, en nuestra libertad emocional y en el amor a uno mismo y así se dará el milagro.

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    1. Muchas gracias por tu opinión y por tomarte el tiempo de leer mi Post. Me alegro que te haya gustado, la reflexión que publicas en tu comentario me ha gustado mucho. Gracias. Un fuerte abrazo.

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  2. El AMOR entre dos personas, en equipo, en pareja de entrega incondicional es... puro sentido de la flexibilidad y del acuerdo. Probablemente, dar "sin más que dar" pueda ser errar por una cuestión de no criterio (mimo o cuidado, apertura), de fluctuación (diaria, común; de estado), de ilusión (en un sentido de espejismo y no solo de alegría vinculada) y de inconsciencia (aunque sea ésta la que tome -según los estudios de John Dylan Haynes- el 90% de las decisiones -siete segundos antes de ser consciente de que estamos tomando una decisión),... entre tantas otras variables ligadas a la entrega sin miramientos, al dar por la felicidad de dar y por la felicidad de ver a quien recibe nuestra donación.

    Es difícil no entrar en lo personal para explicar esto que he desarrollado como una pedante estúpida. Cierto, pero ha salido por necesidad así que... no lo borro. Tampoco voy a entrar en lo personal. Pero, sí voy a tomar un concepto que has clavado en torno a lo que el amor demanda en su perdurabilidad: la admiración. No deja de ser una cuestión de compatibilidad el poder amar por admiración. Y la admiración, de poderse mantener, mantiene el amor: desde cualquier plano. Desde el fervoroso hasta el apaciguado, desde el vivo durante los años de pareja hasta el que se pueda desarrollar habiendo roto, como amistad. Es, al admiración, la mejora alidada del AMOR consciente.

    Sin embargo, diría que la atracción física puede ser muy débil si rivaliza con otros tipos de atracciones. Si ánimo de que mi mensaje quede como iluso o estúpido, es cierto que una atracción por admiración espiritual, mental, artística, emocional (en todo caso, sólida),... puede formatear el gusto por lo físico. Y poderosamente. Por lo que estamos en ventaja, si lo deseamos, para reducir una de las variables entendidas como normales a la hora de dar el paso para comenzar a sentir AMOR y deseos de entrega: en el momento y durante lo siguiente. Durante cada uno de los momentos.

    Me gustaría comentar algo que me ha recordado tu lectura: la diferencia entre lo "normal" y lo "habitual" (por uso o por educación/absorción). Creo que las princesas y los príncipes, los formatos de lo que posiblemente se necesita para sentir amor (de momentos o fuerte, perdurable)... lo que nos han inculcado de un modo habitual... llega un punto en que se desmorona frente lo que, para un@, es "normal". Y, esto, desarrolla toda la bonita humanidad de los "diferentes".

    El AMOR es inteligente. Se alimente de acuerdos con un@ mism@ y con l@s demás. No se puede amar sin ser flexible (y disfrutarlo). Pero, no se sabe amar sin tener ganas de alimentarse mutuamente, priorizarse y entenderse. Y, como bien dice tu cita final: ni el río ni el hombre pueden proporcionarse el mismo baño conjunto. Por lo que el equipo, ese tándem de pareja (porque no hablamos de amar al mundo solo, de entregar, de ser solidarios... que eso es otro cantar individual)... ese tándem debe comprender muy bien la prueba error para disfrutar de saltar y brincar, errar, sufrir, cansarse,... y amarse con muchas ganas.

    Me ha encantado. Gracias por pasármelo.

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    1. Disculpa las faltas. En esta ocasión, no lo he revisado. Y las hay...

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    2. Muchas gracias Carmen por tu comentario, no hace más que confirmarme que tendré muchas conversaciones interesantes contigo y estoy seguro que me aportarán muchísimo. Agradezco que plasmes en tu comentario tu punto de vista con respecto a mi reflexión y que a su vez mi post te haya hecho reflexionar de esa manera. Es un tema amplio de tratar y hay muchos matices que estaré encantado de seguir comentando contigo, puedes ver que no es el único post que dedico a las relaciones personales, a la pareja, al amor y al dar, y que lo reflexiono desde diferentes enfoques y puntos de vista, todo desde mi humilde opinión y experiencia personal.
      Te agradezco nuevamente tu comentario y te mando un fuerte abrazo.

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  3. ¡Qué bien! ¡Un gran regalo que hayas llegado con ganas de reflexionar! Así no tendré que frenar las mías... Voy a buscar cómo poner blogs amigos también, así te incluyo. ¡Te devuelvo el fuerte abrazo! Que pases una feliz tarde.

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